“Un día llegaré, no importa la distancia, junto a ti estaré con tu resplandor, paso a paso iré y persistiré, a cualquier distancia yo tu vida y tu amor tendré”
Todo fue mágico, enigmático, lo único que quería después de su despedida, era volverla a ver, ella se fue al horizonte y él se quedo sumido en tristeza. Aunque ella no lo creía, él, lo único que pensaba era en volverla a ver, volver a ver sus ojos que lo hipnotizaron, él ya no quería dejarla ni un segundo más. No sabía explicarle cómo, ella que solo sonriendo lo llevaba a otra parte para no querer regresar, lo único que él quería era que le hiciera un lugar y con eso no hacia falta mas que solo sus ojos. Que en sus ojos él veía el cielo.
Bastaron 201 días para que él volviera a mirar el cielo. Recorrió 504.539km para escucharla, para volver a ver su sonrisa.
Creo que eso es lo inspirador de esta historia, realmente las ganas de ver a alguien es mucho mas fuerte que el tiempo y la distancia. Para él no había imposibles, lo único que había era ella.
31 de octubre:
Él sale en busca de sueños, ella espera con cierta incertidumbre, el camino es largo pero al final de esto, él piensa que no importa la distancia, lo que realmente importa es lo que se desea y él deseaba volverla a ver.
Durante el camino varias imágenes se le vienen a la mente, la incertidumbre de saber que pasará esta en su cabeza, pero al volver a recordar su rostro solamente existen sueños y fantasías, él ve pasar el paisaje, viajando a un lugar desconocido solo con una brújula que es su corazón y apuntando al norte que para él … es ella.
Es tarde y parece que no la verá, cansado y solitario, no tiene a nadie con quien estar, al principio tiene miedo y desilusión, piensa que todo será nada más que sueños. El único destello de esperanza fue escuchar su voz, sentir como recorría cada centímetro de su alma y de su cuerpo, simplemente una calma que podía poner un mar en tempestad en simple tranquilidad.
1 de noviembre:
Despierta confuso, sin saber dónde está y sin saber si la volverá a encontrar. La cuidad se encuentra en calma, las calles llenas de esperanza, él camina esperando a que el eterno tiempo pase y así volverla a ver. Recorre la bella ciudad, camina por callejones de ilusiones, esquinas plagadas de fantasías. Las iglesias, las fuentes, los parques, esos lugares llenos de belleza no se comparan tanto como la imaginación de él, de recordar lo lindo de sus ojos, lo hermoso de su mirada, la suavidad de su voz. Nada se compara con ella.
Cada vez la hora del encuentro se acercaba, no sabía como llegar a ella. El camino era largo y no le importaba seguir recorriendo kilómetros para verla, sabía que el destino estaba jugando con él, poniéndole trampas para desilusionar su corazón, pero a él lo movía algo, era inexplicable lo que sentía, su corazón movía su cuerpo, era increíble esa sensación, nunca antes lo había sentido.
El crepúsculo entraba en el horizonte, no veía la hora de llegar a ella, sentía que cada segundo que transcurría eran horas de espera, él vio pasar demonios, vio pasar ángeles caídos. Esperando, solo sentado en la banqueta, viendo al sol morir y a la luna nacer.
De repente entre tanta obscuridad, a lo lejos una luz que iluminaba, irradiaba calor. Él, parado, dándole la espalda al pórtico sintió aquella sensación de la última vez cuando la vio. En su interior algo le dijo que volteara, cuando él abrió los ojos se dio cuenta que era ella. Ese segundo duro siglos dentro de él, ella era hermosa, el viento apenas le acariciaba el cabello, venia acompañada de una persona con la misma mirada de ella, esa persona imponía respeto, él sentía miedo, pero se dio cuenta que ese ser tenia la misma suavidad que ella. Ese momento fue mágico, no tenía palabras para decirle lo feliz que estaba de volverla a ver, él simplemente volvió a ser feliz. La noche acechaba y ahora solo estaban ellos dos, mirándose, caminando juntos a través de la vereda. La gente pasaba mirándolos asombrados, era imposible no mirar la belleza de ella y la felicidad de él, todo era perfecto.
Sentados frente a frente empezaron a platicar, él simplemente no dejaba de mirarla, era increíble lo que sus ojos veían, pensaba que era un sueño del cual nunca querer despertar. Las risas, los recuerdos, las historias, había tanto que contar.
La noche se acababa y con ello también otra vez se acababa el tiempo de mirarse, él se despedía con cierta tristeza de que su encuentro iba a terminar, pero a la vez con la alegría de que mañana despertaría con la ilusión y la seguridad que la volvería a ver.
Otra vez solo, acostado mirando al techo de la cúpula donde descansaba, lo único que pensaba era en ella, él cerró los ojos y calló en un sueño donde solo estaba ella. Ya quería despertar.
2 de noviembre:
Despertó, abrió los ojos y pensó si era verdad lo que le estaba sucediendo. Salió a caminar para aclarar y despejar su mente. La iglesia del pueblo enmarcada con el sol, los rayos de luz que se metían entre los arboles del parque, era un día perfecto. Él recordó que una persona importante para ella, festejaba un año más de historias, de camino, de vida. Unas rosas, pensó el, sería un presente muy adecuado para esa fecha. Cuando vio las rosas en su mano, pensó que era ella, esa belleza se podía comparar con ella. Para llegar a su hogar, necesitaba caminar varios kilómetros, él no pensaba en el cansancio ni la fatiga, solo seguía pensando en ella.
Los minutos pasaban y a lo lejos solamente estaba el horizonte, el sol era fatídico, el viento casi no soplaba, sus pies estaban cansados y su cuerpo igual, cada paso que daba era como caminar en medio del desierto, pero había algo que lo inspiraba a seguir, que le daba fuerza para continuar caminando, esa inspiración y esa fuerza venia de adentro de su corazón. Confundido, recordó unas palabras que le dijeron antes de emprender ese largo viaje – “Eso es amor del bueno” – no sabía si esas palabras eran realidad o simplemente palabras que se las lleva el viento, tenía que descubrirlo.
El camino que recorrió fue largo y peligroso, pero al final de nuevo esa maravilla estaba parada a lo lejos, la volvió a ver, ella adornada de rojo igual que las rosas, esperando a que él llegara, cansado, tomo asiento y un respiro para recuperar el aliento perdido en ese largo trayecto y volver a platicar con ella. Encontrados en la estancia, de nuevo esa persona que acompañó en encuentro el primer día con ella volvió a aparecer para regalarle a él una sonrisa, acto seguido la persona por la cual se festejaba esa fecha importante apareció, derrochando ternura y amabilidad, ella le llamaba ‘nona’ y él al notar su mirada, vio que de esa mirada sabia venía la mirada de ella.
Ya estando de nuevo ella y él juntos, caminaron hacia un pequeño pero lindo rancho, en el camino ellos fueron escoltados por los fieles y compañeros canes de ella, él la miraba con tanto fervor, la felicidad que sentía él al caminar a su lado era inexplicable, cuando ella caminó agarrada de su brazo, él sintió tanta confianza en ella para cerrar los ojos y poder caminar siendo guiado por ella y saber que lo llevaría a algún lugar sin peligro.
Llegando al rancho él conoció a una persona que era agradable y muy parecida a otra persona que ya anteriormente había conocido, él pensó que era un sueño, pero al mirar a ella todo se transformaba, la magia existía. Estando con ella ese tiempo, él comprendía que cada minuto que pasaba con su presencia, su vida cambiaba, ella podía cambiar su mundo.
En la tarde de ese día, una reunión se hizo, comieron y tomaron un café, después de pasar tanto tiempo juntos él seguía sin saber si todo eso era verdad. Lo tomó con calma y pensó que si eso era un sueño había que disfrutarlo y si era realidad, simplemente él era el hombre más feliz del mundo.
Caminaron por la alameda del pintoresco pueblo, la gente que pasaba se volvía a verla, simplemente se veía hermosa, él le decía que se veía muy linda, ella sin creerlo nada mas lo tomaba como un simple comentario, sin saber que él se lo decía de corazón y no de gusto. Se sentaron en una grada para pasar el tiempo, el cual sentía que eran siglos a lado de ella. Ella no sabía tampoco si eso era verdad, todo era como una típica historia de amor, se conocieron en un instante, él ya no quería dejarla y ella se fue, después él sin importar la adversidad viajó para volverla a ver y estar con ella, eso mismo estaba pasando entre ellos.
Por la noche, salieron a conocer nuevos lugares, un bello lugar, pero con gente poco vistosa, alguna especie de mezcla que ellos no toleraban, estaba claro ellos eran como almas gemelas.
Él también conoció a personas que quizá por todo lo que tenían dejaban atrás la humildad y solamente buscaban su bien, eso ni a ella ni a él les agradaba. Fue una noche muy linda, pero fue mas cuando ellos estaban frente a frente mirándose, hablando acerca de lo fantástico del viaje, él con el corazón en la mano le hablo de frente diciéndole que únicamente había emprendido ese viaje solamente por ella y por nada más. Ella parecía confundida, en su interior no sabía que existía, si era alguna sensación extraña o simplemente era alegría. Creo que él sentía confusión por saber si era algo diferente. Ella no sabía lo que él podría hacer por eso.
Después, entrada la noche se dispusieron a volver al pueblo donde ella vivía, él regreso al lugar donde descansaba y ella volvía a su hogar, sabiendo que mañana emprendería un viaje largo, el cual solamente sería el día mas largo de toda su vida.
3 de noviembre:
Ese día era perfecto, como todos los días desde que llego a verla, su primer contacto fue mágico, ella adornada de blanco, parecía un ángel, el ángel más bello que podía existir, acompañada por la persona que ella llamaba ‘mamá’, la misma persona que había ido con ella el primer día que se volvieron a ver y también era la misma persona que le había regalado una sonrisa. Viajando a través de montañas y campos, la incredulidad volvía a ellos, seguían con la confusión de que era casi imposible que él estuviera con ella. Él, todo el trayecto lo único que pensaba era en ella, no podía pensar en otra cosa mas que en ella, creo que él empezaba a comprender las palabras que recordó en el camino a su casa –“Eso es amor del bueno”–.
Llegando a su destino, donde él se había quedado el primer día que llego, conoció a más personas agradables, familia de ella. Algo curioso sucedió en ese encuentro, después de eso, él comprendió que realmente eran almas gemelas, eran el uno para el otro, aunque ella no pensaba lo mismo. Simplemente tenían una diferencia que los hacía iguales, era como el ying y el yang, fue mágico ese momento, la coordinación perfecta entre los pensamientos y la respuesta. Ese instante convertido en risas, no era más que un signo de que dos mundos eran compatibles.
Llego la hora en que ellos volvían a estar juntos, recorrieron un parque con increíbles maravillas que podían dejar sin habla a las personas. En ese lugar se divirtieron, vieron juntos el sistema solar, caminaron hacia un lugar donde pudieron conocer más acerca de la maravilla del cuerpo humano, era simplemente mágico el lugar. Después una serie de imágenes de la belleza del planeta tierra los cautivó, él se sentía en otro mundo con ella.
Ahora si, él sabía que lo que estaba pasando, era fuera de este mundo, estaba llegando al final de una pregunta que lo tenía con cierta incertidumbre, pero aun no estaba seguro. En ese parque mágico, ocurrió otro momento que él jamás iba a olvidar, sentados frente a frente, en un espejo donde se reflejaban los dos, sucedió la magia, la fantasía, mirándose uno al otro, era otra vez esa coordinación perfecta donde ellos sonreían al mismo tiempo, mirándose a la misma altura, teniendo la misma forma de la cara, simplemente él comprendió algo que esperaba decírselo.
Un tiempo después, ellos salieron a caminar y a estar un rato al aire libre, admirando lo lindo del día y lo bello de la naturaleza. En un instante, él pensó que era el momento adecuado para explicarle lo que sentía por dentro, fue un momento de temor, él esperaba decirle lo mucho que la quería, lo tanto que la extrañaba y lo feliz que era a su lado, las circunstancias fueron cambiando y el tiempo empezó a transcurrir, hasta que ellos emprendieron un recorrido por la bella ciudad. Ese recorrido fue agradable, no existía nada más que ellos dos, fue muy realmente muy bello.
Después, ellos se dirigieron hacia un lugar lleno de gente, empezaron el recorrido por tiendas donde vendían ilusiones y fantasías. Creo que cada vez más se acercaba el momento de que él le contara lo grande que era su cariño hacia ella y lo mucho que podría hacer por ella. Estuvieron recorriendo el lugar durante mucho tiempo y él se sentía el hombre más afortunado por tener a la mujer más bella a su lado. Callo la noche y con ello el frio empezaba a congelar las ilusiones.
Creo que la hora de despedirse se acercaba. Ellos se reunieron de nuevo con la familia de ella, estuvieron juntos todo el día, ella estaba un poco triste, él no sabía por qué, todo se convertía en un momento de desconcierto. Minutos después, la calma llegó, un momento de plática convirtió todo en una tranquilidad absoluta, parecía que todo marchaba perfecto, se sentía en el ambiente paz y serenidad, él le comento a ella algo que esperaba que nunca se le olvidara, “no dejes que el mundo te afecte, mejor tu afecta al mundo”, esas fueron las palabras que él le dirigió.
Camino de regreso a la estancia donde iban a descansar, una persona que los acompañaba le dijo algo a ellos que los desconcertó, un comentario acerca de que el amor a primera vista no existía, ellos tomados de la mano, sintieron una sensación de amargura, pero él nunca dejó de creer en que el amor a primera vista existía, porque para él no había imposibles.
Llegando a la estancia, ellos se dispusieron a subir a la azotea y mirar el horizonte y las luces de la bella ciudad enmarcada con las estrellas del firmamento, el momento era ese, él pensó, estaban en el lugar preciso y en el momento preciso. No había mas, él le empezó a dar razones y explicaciones del por qué estaba en ese instante parado frente a ella. Con un nudo en la garganta empezó a hablarle, explicarle que no había más razón del estar con ella, solo por ella.
Miles de ideas pasaron por la cabeza de él y solamente con una idea clara, ella, la persona con la que esos últimos días había pasado los momentos más maravillosos de su vida, la persona que había cambiado su mundo. Él simplemente le dio las gracias, las gracias por hacerle comprender la vida de otra manera, por ver que no existen imposibles para los sentimientos, por simplemente cambiar su mundo. Ella parecía confundida, pero lo importante es que ya conocía lo que él sentía. Ese momento culminó con un abrazo y un beso en la frente, signo de que él no podía estar sin ella ni un instante más.
La noche callo y la despedida se dio. El se fue en busca de una estancia y ella se quedó con su familia. Esa noche no fue como todas, fue especial.
4 de noviembre:
Ese día comenzó con una diferente sensación. Cuando él despertó lo primero que se le vino a la mente fue ella, no quería saber nada más que no fuera ella. El reloj contaba las horas para que se diera algo que podía ser una despedida. El regresó al lugar donde estaba ella, caminó guiado por el mapa de su corazón y al fin, llego con ella.
El ambiente resultaba algo distinto, él como ella se sentían extraños, era una sensación algo amarga creo que los dos sabían que era uno de los últimos momentos que pasarían juntos, por azares del destino ellos se quedaron de nuevo solos, los minutos pasaban y la hora se acercaba de que él partiera. Ella, con esa belleza que la caracterizaba y con esa mirada que lo hipnotizaba, se notaban un poco perdidas, era algo extraño, pensó él. El tiempo que pasaron juntos fue agradable, él creía que ese día nunca iba a llegar, pero al fin llego.
La hora de decir adiós empezaba, él salió a pensar un rato, con un nudo en la garganta, él no sabía como decirle que cada minuto que pasaron juntos, fue lo más maravilloso de toda su vida, aparentando risa, él se moría por dentro, quería llorar, quería gritar, quería estar con ella.
La vida de él comenzó a girar en torno a ella, se le hizo una necesidad, cada vez que despertaba, lo hacia pensando en ella, cada vez que la miraba, pensaba que estaba en el cielo, era como si ella le cambiara de color a su mundo. Cada respiro, cada suspiro, cada mirada, cada palabra era por ella.
Bajando con pasos cortos, él sentía que su mundo se derrumbaba, no podía creer lo que estaba pasando, simplemente era completamente distinto a lo que había sentido con otras personas.
Era la hora, el adiós era inminente, ella le prometió verlo meses adelante, él prometió siempre pensar en ella. Un abrazo y un beso sellaron esa despedida.
Él, caminando no quería mirar atrás, pero lo hizo, no soportó verla ahí, regreso y le dio un abrazo que llevaba todo el cariño y el amor que sentía hacia ella, ese momento fue mágico. Algo en él cambio, después de ahí nada fue igual. Volvieron a despedirse y él se marchó, cuando ya no estaba en su horizonte, él rompió en llanto, no quería volverla a dejar, sentía que el aire se le acababa, pero así tenia que ser.
Camino al trasporte que lo llevaría de regreso, el chofer le preguntó, -¿qué hace por acá?- él le respondió –vine a ver a la mujer de mis sueños- entonces el chofer sabiendo que tan lejos venía, le respondió con unas palabras que ya había escuchado “Eso es amor del bueno”, él al escuchar eso rompió en llanto, no podía dejar de pensar en ella, quería regresar para volver a estar con ella, sentir su presencia, sentir su mirada, estaba muy triste.
Era hora, el autobús salía, pero cuando escuchó una voz a lo lejos, su vida de color volvió a cambiar, era ella, él queriendo llorar solamente la vio y se dijeron un hasta luego, porque eso para él no era un adiós. Se prometieron volver a ver y así el abandonó la cuidad, abandonó la alegría, abandonó a la mujer de su vida.
5 de noviembre:
Él, estando de nuevo en su casa, muy triste, sin querer saber nada, ya su vida estaba partida de nuevo, la mitad de su corazón estaba muy lejos y no podía regresar el tiempo para volver a estar con ella. Recordando todos esos buenos momentos, él con esa inspiración que ella le hizo sentir, con ese gran cariño que guardaba, empezó a relatar esos momentos que pasaron juntos. Empezó a relatar su itinerario que vivió en ese viaje tan maravilloso que hizo, los recuerdos que le venían a su mente los empezó a escribir, las lagrimas no podían dejar de correr cada vez que se acordaba de ella, quería que esa historia estuviera siempre plasmada en algo, para no olvidar los 5 días más maravillosos de su vida.
Él tituló a ese texto “Itinerario”, y comienza con una frase que promete volver a estar con ella, sin importar el tiempo y la distancia…
“Un día llegaré, no importa la distancia, junto a ti estaré con tu resplandor, paso a paso iré y persistiré a cualquier distancia yo tu vida y tu amor tendré…”
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