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viernes, 12 de noviembre de 2010

Primer Capítulo.

Sentado frente a la máquina de escribir, la tarde del 14 de noviembre de 1998, Augusto Ramirez empezó inventar fantasias de su mente y sus pensamientos. "lo más importante era conocer el pasado y escribir del futuro", así empezaba su mágico libro donde él se podía mezclar entre las historias del ayer, del libro y de hoy.

Su futuro era descrito como su pasado, se enredaba el tiempo con cada parrafo, se torcia el cuento con la fastidiosa historia. Augusto siempre había querido empezar una historia y publicarla, pero su pasado apretaba sus manos y atormentaba sus pensamientos. La sala llena de humo del cigarro empapaba cada rincón del estudio donde comenzaba la fantasia, Frente a la máquina de escribir, la ventana que daba a la calle 37 de Boca de Cañada, un pueblo poco conocido de México, reflejaba el rostro enigmatico de Augusto, la cicatriz en su mejilla le daba una caracteristica que era dificil de dejar de ver.

Enfocado viendo entre el reflejo de su rostro y el empedrado de la calle, se escuchó un ruido que lo volvió en si, la puerta de madera de su casa sonaba con un eco que podía espantar a cuaquier hombre, por muy valiente que sea. Augusto se levantó de la silla, se puso su chamarra negra de piel colgada en la puerta del estudio y empezó a caminar hacia la puerta mientras volvía a sonar la puerta de madera. Dispuesto a abrir la puerta, sacaba deducciones de quién podría ser la persona que estaba tocando a su puerta, Augusto tomó la fria perilla de la puerta y con el crujido de las visagras empezó a descubrir la silueta de una mujer vestida con un abrigo negro, cabello negro, ondulado y suelto que llegaba hasta un poco abajo de sus hombros, con un rostro que emitía una sensación de misterio y enigma.

Con los ojos de la dama clavados en el rostro de Augusto, que se sentía incomodo por la manera de no despegarle los ojos del rostro dañado por la cicatriz de su mejilla, la mujer con una voz suave dijo -Tu eres Augusto Ramirez- Asintió con la cabeza, y con una voz fuerte, pero siento amable Augusto dijo -Buenas tardes, ¿usted quién es?- El misterio se hacía más fuerte porque la mujer no expresaba palabra alguna, sino compartía la mirada con Augusto. De repente la mujer hace un movimiento para sacar algo dentro de su abrigo, Augusto entró en un dilema si hacer algo para detener lo que empezaba a hacer la mujer conociendo su pasado tormentoso o esperar lo desconocido.

Lo que la mujer sacó de su abrigo era una tarjeta de presentación, decía -Augusto Ramírez, escritor y novelista, Tepoztlan Morelos- Augusto atónito de lo que la mujer le mostró, levantó la mirada y le preguntó -¿quién es usted? ¿dónde y quién le dio esta tarjeta de presentación?-. Muchos recuerdos se le vinieron a la mente de Tepoztlan y las razones del por qué había dejado el pueblo mágico de Morelos. Entonces la mujer respondió -Soy María Islas y vengo a proponerle un trabajo- Augusto sin saber que hacer o decir por la extraña razón de que la mujer haya llegado hasta San Miguel Contla para pedirle un trabajo a el. -Usted es el mejor en lo que hace y necesito que trabaje para mi- María Islas le dejaba en claro que quería algo de Augusto, pero solamente lo único que sabía hacer era escribir; En toda su vida desde pequeño Augusto le encantaba escribir, llegando a ser un Best Seller con su obra maestra "Torciendo el tiempo", que esto le dio a Augusto el título de ser uno de los escritores más famosos de México y el mundo.

Serio y con una mirada desafiante, Augusto le dijo con un tono golpeado -No podré ayudarla y por consecuente no acepto su trabajo, una disculpa- Diciendo esto Augusto dió media vuelta y cerró la puerta de madera, dejando a la mujer afuera. Mientras caminaba de vuelta a su estudio, pensaba en la extraña visita de María y de lo que le había propuesto. Llegó a su escritorio, jaló la silla y al alzar la mirada hacia la calle estaba la silueta de María Islas caminando hacia el centro de la ciudad. Mirando la tarjeta que le había dado, Augusto sintió las ganas de volver a golpear sus dedos contra las letras de la máquina de escribir, volvió a recordar esas horas que pasaba detras de la hoja para construir historias. Recordó esas noches del año de 1988 cuando empezaba a escribir su obra maestra.

Sintiendo que podría volver a escribir después de mucho tiempo, empezó a imaginar la historia que iba a empezar, decidido a comenzar a escribir, justo antes de golpear la primera letra, de nuevo el sonido de la puerta de madera, volvian a llamar a la puerta y con mucha insistencia. Augusto, frustrado por la interrupción se dispuso a bajar otra ves y ver quién volvía a irrumpir el silencio de su casa. En eso cuando volvió a abrir la puerta y atender, su sorpresa fue que nadie estaba afuera de su casa, ni cerca de la calle, ni un alma se aparecia cerca de la puerta. Sorprendido Augusto bajó la mirada y lo que encontró fue un sobre, tenía escrito "Sr. Ramírez URGENTE". Lo tomó y cerro la puerta, mientras caminaba a la sala lo abrió. Ya sentado en su sillón de piel negro, se quitó los zapatos, puso las plantas de los pies sobre la alfombra y se dispuso a leer el contenido de la hoja que venía dentro del sobre. "Sr. Augusto Ramírez, lo espero en frente del café Ristretto a las 11 pm, no falte, es sumamente URGENTE y creo que le va a convenir, A.T.T.E.: Irma Alaísa"

Lo intrigante de la visita de María Islas y la carta de Irma Alaísa pusieron en un predicamento lo que estaba pasando en torno a él, no sabía que hacer, si ir a la cita con Irma o quedarse en casa. Augusto se sintió cansado siendo apenas las 7 de la tarde, entonces prefirió ir a su cuarto, empezó a tomar una ducha y sabiendo de todo lo que estaba pasando no podía dejar de pensar en las posibilidades de que todo sea una trampa para el o simplemente sea una cita a ciegas con una mujer. Abrumado por todo lo que estaba pensando, decidió tomar una siesta para descansar un poco su mente.

-Augusto, Augusto ¿dónde estás? te puedo dar el poder más grande que un escritor pueda tener, te gustará y recuerda que tu vida está en tus manos- Estas palabras que escuchaba Augusto, dichas por una silueta de una mujer lo despertaron de golpe. Asustado y sudado del sueño que había tenido, Augusto se levanto al baño a hecharse agua en la cara y frente al espejo vio su cicatriz y notó algo diferente pero no le tomó importancia, bajó la mirada y vio en su reloj Rolex que la editora de su Best Seller le había regalado, y las manecillas marcaban 11:37, había perdido la cita con Irma Alaísa, tenía una insertidumbre de quién iba a ser esta desconocida mujer y que era lo que tanto urgía.

Augusto salió del baño para dirigirse a su estudio para, ahora si empezar a escribir su próxima obra, se puso su chamarra negra que estaba colgada a fuera del estudio, se dirigió a la máquina de escribir y ahora sí, sin ninguna distracción empezó a golpear las letras de su máquina de escribir. "Estando en el pasado y escuchando el futuro, el jover Fernando Sabillón ..." de repente mientras estaba escribiendo sobre el personaje de su historia, volvió la mirada hacia la ventana que da a la calle y observó el poste de luz que empezaba a parpadear sin razón alguna, los perros de la calle empezaron a ladrar de una manera desesperada, se empezó a sentir un frío fuera de lo normal y una sensación extraña en su estudio.

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