Son temporadas de Navidad y Año Nuevo, dentro de las casas están los árboles llenos de luces y esferas, la mesa adornada de un Santa Claus, la cocina oliendo a tejocote, guayaba y canela. Eso es lo bonito de estas temporadas.
Los colores de la cuidad son únicos, entre el verde, rojo, amarillo y naranja ponen el folklor de las calles, Chilpancingo se ha convertido, probablemente, la ciudad más adornada del país. Pero como todo en esta temporada es ilusión, esto no podía quedarse atras.
Los adornos, precisamente no son los rostros del niño Dios o María, pero estos personajes que adornan la ciudad se creen Santa Claus o los Reyes Magos, Aguirre y Añorve, que no son muy agraciados de belleza, estan en todos lados, en edificios, coches, trasporte publico, postes, es una belleza de cuidad, pero para épocas de elecciones. Parece que a falta de meses para la elección, la guerra política está a todo lo que da. Una tristeza ver a Chilpancingo así.
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